Primer comunicado de Fernando Sánchez Dragó sobre sanchezdrago.com


Queridos amigos: soy Dragó, y estoy abrumado, agradecido, incluso conmovido. Más de dos mil personas, a fecha de hoy (17 de marzo de 2004), han enviado mensajes al mail nacidodosveces@hotmail.com, y todos, menos dos o tres, eran extraordinariamente amistosos y halagadores para mi persona. Excesivamente halagadores. No merezco tanto. De verdad. Me considero, con palabras de Baroja, hombre humilde y errante, y esas dos palabras serán las que figurarán, junto a las de escritor y viajero, en la lápida bajo la cual, algún día (cuanto más lejano, mejor. No me asusta la muerte, pero tampoco tengo prisa alguna en alcanzarla), reposarán mis restos carnales. En fin…

Me gustaría haceros, a cuento de vuestros mensajes, unas breves consideraciones. Son éstas:

1. nacidodosveces@hotmail.com no es mi e-mail. Es sólo un canal de información sobre el yoki reishi y otros productos naturales (alimentos, no medicamentos, aunque su acción sea muy beneficiosa para el organismo), y no es, por lo tanto, una dirección adecuada para comunicarse conmigo. Podéis, eso sí, enviar cuanto se os ocurra a la página web que una persona ha tenido la gentileza de dedicarme (yo no hubiera sabido hacerlo. Vivo al margen de la informática). Es la www.sanchezdrago.com. Allí encontraréis toda clase de noticias sobre mi persona.

2. No puedo responder de uno en uno a vuestros infinitos mensajes. Necesitaría, para eso, veinticuatro horas diarias durante trescientos sesenta y cinco días al año y una legión de secretarias, de la que no dispongo. Sólo tengo una, y la pobre no da abasto. Os ruego que me entendáis. La forma de comunicarme con el prójimo, fuera del ámbito familiar y de mi círculo de amigos, es a través de mis libros, mis programas, mis conferencias, mis cursos y demás. ¿Qué puedo hacer? Todos los días me llegan decenas de cartas y llamadas, que agradezco muy de veras, pero a las que no puedo responder. A veces, muy excepcionalmente, lo hago, sobre todo cuando me pica la curiosidad o cuando se trata de alguien que realmente necesite mi ayuda y yo esté en condiciones de dispensársela. No siempre es así. Ni yo ni nadie hace milagros.

3. Dos palabras sobre yoki reishi… Me gustaría aclarar que yo ni me lucro ni me he lucrado jamás con la venta de ese producto. Me limito a difundir sus virtudes y a predicarlas con el ejemplo, puesto que tomo yoki reishi (no reishi de otras marcas, porque no funcionan) desde hace más de doce años. Soy, sólo, escritor, y no boticario, aunque el oficio de boticario (y no digamos el de herbolario) me parezca noble. Hablé de yoki en un puñado de artículos y, sobre todo, en mi libro 'El sendero de la mano izquierda', se me ocurrió dar en él un número de teléfono donde podrían facilitar información sobre el producto, fueron muchas las personas que llamaron a él y eso, en lo que a mí respecta, es todo.

4. Añado, dicho esto, que quizá me sume en un futuro más o menos cercano a la tarea de comercializar el yoki, pero eso, caso de hacerlo, lo haría con el exclusivo propósito de reinvertir los beneficios económicos que de ello pudieran derivarse en la culminación del importante proyecto –celdas tibetanas, talleres de meditación, dojo de artes marciales, centro de yoga y zen, cursos, campamento de yurtas y tippis, etc.– que hace unos años inicié en la aldea soriana donde resido. Ese proyecto está, en estos momentos, prácticamente paralizado por la ausencia de fondos. Mis ingresos se han venido abajo al terminar las emisiones de Negro sobre Blanco y El Faro de Alejandría –gano ahora el 15% de lo que ganaba hace cosa de un año- y ya no tengo disponibilidad económica para hacer frente a los gastos exigidos por dicho proyecto, que se había convertido, hasta cierto punto, en la obra de mi vida. Es posible que lo paralice y me dedique exclusivamente a escribir, arrinconando otros sueños, o es posible que busque otros cauces de financiación, aunque no sirvo mucho para eso. Descreo de las subvenciones y jamás he solicitado ninguna. No tengo contactos con empresas privadas ni sé cómo establecerlos. Quizá, no lo sé, podría convertirse el yoki reishi, caso de que arrojara beneficios suficientes para ello, en uno de esos canales de financiación, pero sólo el tiempo lo dirá. Lo más importante para mí es, ahora, recuperarme por completo de la intervención quirúrgica que he sufrido, recuperar la plenitud de mi brío y terminar mi libro 'Españolito que vienes al mundo', cuya redacción –bastante avanzada- tuve que interrumpir al producirse mi hecatombe cardíaca. Tiempo al tiempo.

5. Muchos de los mensajes recibidos se quejan, y llevan razón, ante la evidencia de que bastantes de las cosas que empecé a contar en el programa de Julia se quedaron en el aire, y no precisamente por culpa mía. Le he sugerido a Julia que me lleve otra vez al programa, pero en solitario, y que en esa segunda intervención me permita concluir lo que no concluí y responder en directo a las preguntas de los telespectadores. Lo está pensando. Es posible que acepte y, para ello, sería determinante, creo yo, que vosotros os dirijáis al mail o web del programa –lo tendrá, supongo- y lo solicitéis. Seguro que Julia, si se produce una avalancha de peticiones similar a la que en estos días ha caído sobre mí, no hará oídos sordos a ese clamor de la audiencia. ¡A ello, amigos, y que los dioses repartan suerte!

6. Una última observación, dirigida a los porretas. Muchos de ellos se han dirigido a mí, asustados por lo que dije –y no pude explicar- acerca de la relación entre el cannabis, que no tiene nada que ver con los depósitos de ateroma en las arterias. Sucedió, simplemente, que al dejar de fumar yo porros nocturnos, tal como había hecho –no más de dos o tres en el momento de acostarme- durante treinta y cinco años, sufrí importantes trastornos del sueño, acudí a un especialista de éste para que me lo regulara, tiró el hombre del hilo, me sometió a un chequeo reglado, di positivo en un electro de esfuerzo, me hicieron un tac de coronarias y así terminé en el quirófano. Pero insisto: no fue por el consumo de porros, sino por el itinerario que casual o causalmente empezó para mí al dejar de consumirlos. Lo peor de los porros es el tabaco con el que suele mezclarse el cannabis. Jamás volverá a entrar una bocanada de humo en mis pulmones, pero seguramente me permitiré en el futuro la alegría de ingerir de vez en cuando alguna galletita de maría. De todo esto y de muchas otras cosas cabría hablar en el segundo programa de Julia, si ésta se decidiera a hacerlo.

¡Uf! Larga misiva, ¡vive Dios! No era ésa mi intención, pero tal es mi carácter. Corto y paso. Gracias por vuestro interés, por vuestro cariño, por vuestra curiosidad. Sois buena gente, y a mí me gustaría formar parte de tan hermosa cadena de hermandad. Mil abrazos.

Fernando Sánchez Dragó
Caballero del Escarabajo
17 de marzo de 2005