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	<title>Comentarios en: EL LOBO FEROZ: Happy birthday</title>
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	<description>Incipit vita nova</description>
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		<title>Por: Carmen Jesús ISla</title>
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		<dc:creator>Carmen Jesús ISla</dc:creator>
		<pubDate>Tue, 01 Jun 2010 09:00:51 +0000</pubDate>
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		<description>Yo soy la tía de Trasto y Tuno. Y nos conocemos hace años Fernando. Como dice otra amiga nuestra, budista, dueña de un perrito,Chibi: sí, es cierto que Trasto volverá y mejor. Porque fue alegre, lo dio todo y fue una faena el accidente que tuvo con la anestesia y &quot;no le tocaba&quot;. Yo creo que volverá con su familia otra vez&quot;. (Según Chusa). Trasto es lo mejor que le había pasado a mi castigada familia en mucho tiempo. Y espero que mis hermanos poco a poco vayan superando este trance. Porque la vida, a veces, es canalla. Y de sobra. Un beso, chicos.Otro para el autor del &quot;Camino del corazón.&quot;</description>
		<content:encoded><![CDATA[<p>Yo soy la tía de Trasto y Tuno. Y nos conocemos hace años Fernando. Como dice otra amiga nuestra, budista, dueña de un perrito,Chibi: sí, es cierto que Trasto volverá y mejor. Porque fue alegre, lo dio todo y fue una faena el accidente que tuvo con la anestesia y &#8220;no le tocaba&#8221;. Yo creo que volverá con su familia otra vez&#8221;. (Según Chusa). Trasto es lo mejor que le había pasado a mi castigada familia en mucho tiempo. Y espero que mis hermanos poco a poco vayan superando este trance. Porque la vida, a veces, es canalla. Y de sobra. Un beso, chicos.Otro para el autor del &#8220;Camino del corazón.&#8221;</p>
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		<title>Por: Silvia Isla</title>
		<link>http://www.sanchezdrago.com/blog/?p=465&#038;cpage=1#comment-555587</link>
		<dc:creator>Silvia Isla</dc:creator>
		<pubDate>Mon, 31 May 2010 15:47:36 +0000</pubDate>
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		<description>Estimado Fernando, con su permiso, le escribo una notita en su blog porque me encuentro realmente triste. El 21/02/2008 murió en mis brazos mi gatito Tuno, ya ancianito, con diecisiete añitos. Ya no podía más el pobrecillo y, como abuelito que era, toda medicación le iba mal para su cuerpecito. Fue mi compañero desde mis 14 años y le cogí del pueblo, siendo chiquitín, cuando se lo iba a llevar el gatero. Lo pasé muy mal, realmente horroso y, para colmo, se durmió el día del cumpleaños de mi suegro. Me centré en mis estudios y oposiciones pero mi novio me recordó su teoría de las causualidades y me dijo que él volvería. Bien, un gatito dicharachero, listo y con una alegría de vivir tremenda vino a casa el 21/04/2008, fecha del cumpleaños de mi padre, con seis semanitas. Era casi idéntico a Tuno pero, era tan travieso, que se llamó Trasto. Trasto me ha llenado de felicidad y ha mitigado mucho mucho el dolor por la pérdida de Tuno. Nos llenó de alegría a todos y era un gato buenísimo. Digo era porque, así lo siento, me ha sido arrebatado brutalmente el pasado viernes. Le íbamos a operar un bultito que habíamos detectado pero no aguantó la anestesia... con dos añitos. Todávía no me lo puedo creer D. Fernando. Míguel me dice que no me preocupe, que encontraremos su rastro otra vez, incluso ha dejado sus patitas marcadas en el jardín zen de casa. Cuando leí su &quot;Soseki&quot; comprendí su dolor de primera mano y este año pensaba ir a la feria del libro a que me lo firmara como he hecho con otros libros suyos pero no tengo fuerzas... me duele demasiado el alma. Ha sido tan brutal, si llego a saber que esto iba a pasar, no le habría llevado a operar. Mi pobre Trasto. Gracias por estar ahí D. Fernando, quizá lea de nuevo el cuentito de Soseki para anestesiar mi angustia. ¿Cuánto tiempo será necesario para que se reencarne mi Trasto? ¿Tendrá razón Míguel y tenemos que estar atentos a las señales tal y como nos pasó con Trasto y con Tuno? Un afectuoso saludo, D. Fernando y gracias, repito, por estar ahí.</description>
		<content:encoded><![CDATA[<p>Estimado Fernando, con su permiso, le escribo una notita en su blog porque me encuentro realmente triste. El 21/02/2008 murió en mis brazos mi gatito Tuno, ya ancianito, con diecisiete añitos. Ya no podía más el pobrecillo y, como abuelito que era, toda medicación le iba mal para su cuerpecito. Fue mi compañero desde mis 14 años y le cogí del pueblo, siendo chiquitín, cuando se lo iba a llevar el gatero. Lo pasé muy mal, realmente horroso y, para colmo, se durmió el día del cumpleaños de mi suegro. Me centré en mis estudios y oposiciones pero mi novio me recordó su teoría de las causualidades y me dijo que él volvería. Bien, un gatito dicharachero, listo y con una alegría de vivir tremenda vino a casa el 21/04/2008, fecha del cumpleaños de mi padre, con seis semanitas. Era casi idéntico a Tuno pero, era tan travieso, que se llamó Trasto. Trasto me ha llenado de felicidad y ha mitigado mucho mucho el dolor por la pérdida de Tuno. Nos llenó de alegría a todos y era un gato buenísimo. Digo era porque, así lo siento, me ha sido arrebatado brutalmente el pasado viernes. Le íbamos a operar un bultito que habíamos detectado pero no aguantó la anestesia&#8230; con dos añitos. Todávía no me lo puedo creer D. Fernando. Míguel me dice que no me preocupe, que encontraremos su rastro otra vez, incluso ha dejado sus patitas marcadas en el jardín zen de casa. Cuando leí su &#8220;Soseki&#8221; comprendí su dolor de primera mano y este año pensaba ir a la feria del libro a que me lo firmara como he hecho con otros libros suyos pero no tengo fuerzas&#8230; me duele demasiado el alma. Ha sido tan brutal, si llego a saber que esto iba a pasar, no le habría llevado a operar. Mi pobre Trasto. Gracias por estar ahí D. Fernando, quizá lea de nuevo el cuentito de Soseki para anestesiar mi angustia. ¿Cuánto tiempo será necesario para que se reencarne mi Trasto? ¿Tendrá razón Míguel y tenemos que estar atentos a las señales tal y como nos pasó con Trasto y con Tuno? Un afectuoso saludo, D. Fernando y gracias, repito, por estar ahí.</p>
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		<title>Por: Antonio Romera</title>
		<link>http://www.sanchezdrago.com/blog/?p=465&#038;cpage=1#comment-554151</link>
		<dc:creator>Antonio Romera</dc:creator>
		<pubDate>Fri, 15 Jan 2010 01:58:26 +0000</pubDate>
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		<description>Si usted hubiera muerto por ejemplo el día  uno de julio de mil novecientos sesenta y cuatro y yo creyera en la reencarnación, pensaría que usted se ha reencarnado en mí. Afortunadamente, usted sigue vivo; desgraciadamente, yo no creo en la reencarnación. Así que es imposible. Confieso que siempre le he admirado, mejor, confieso que aunque siempre le he admirado nunca había leído un libro suyo hasta el mes de diciembre del año pasado. Encontré en mi pobre biblioteca su primer libro de memorias, La del alba sería, sus encuentros con lo invisible, y ahí se consumó mi enamoramiento, más bien mi admiración incondicional hacia su vida, su obra y su manera de expresar sus pensamientos. Coincido con usted en todo lo relativo a lo que usted llama relaciones con lo invisible, y en cuyo espectro yo incluiría, y creo que usted también, los vínculos abstractos que la convivencia con otras personas, cosas y resto de seres vivos que nos rodean genera. Yo también pienso que algunas cosas y algunas casas tienen alma, la mía, por ejemplo, la tiene, tiene alma y vida propia, y sé que en su interior nunca me ocurrirá nada malo. No vivo en Madrid, no tengo televisión, no conocía las aventuras de su gato, que en paz descanse. Pero como consecuencia de la lectura de La del alba sería, conseguí sin pretenderlo que mi esposa, o los Reyes Magos, me regalaran su última obra. Felicidades. Usted no sólo escribe muy bien, además tiene cosas muy interesantes que contar, tiene historias. Usted se ha convertido de la noche a la mañana como quien dice en uno de mis autores de cabecera. Dudo mucho que vuelva a reencarnarse alguna vez porque incluso sus errores acaban convirtiéndose en virtudes con el paso del tiempo y gracias a su maestría como escritor y buena persona. Le agradezco profundamente que no enterrara el manuscrito de Soseki, inmortal y tigre, junto al cadáver de su amigo antes de su publicación. Hace tiempo que no me cruzo con una obra tan auténtica y gravitatoria. Mientras la leía, mi vida entera gravitaba en torno a ella. Perdón, aún me quedan las últimas veinte o treinta páginas, quiero dejarlas para esta noche. Yo también tuve un gato. En realidad era gata. Me duró medio año, alguien se la llevó sin mi permiso y sin mi conocimiento, pero todos nos enamoramos de ella en cuestión de días. La bauticé con el nombre de Anónimo porque procedía de una madre callejera que se alimentaba gracias a la benevolencia de los vecinos. Hoy he visto una foto de Soseki durmiendo junto a un portátil, yo tengo una muy parecida de Anónimo. Se colaba en mi rincón donde escribo, prohibido a cualquier otra persona o criatura, merodeaba por allí como quien no quiere la cosa, se encaramaba sobre mis hombros, se paseaba sobre la mesa y finalmente se quedaba dormida junto a mi silla (en la mesa no había sitio). Una amiga lituana que siempre ha vivido con gatos asegura que un gato no se siente inquilino de tu casa, sino dueño de ella. En fin, señor Dragó, ha escrito usted un gran libro y le felicito y le doy las gracias por permitir que su historia haya llegado hasta mí. Un abrazo. 
De Antonio Romera
CN. Enero del año 2010. Jueves 14. 
PD. Mi esposa odia a los gatos. Los odia desde que era pequeña. Le dan miedo. Siempre cuenta que una prima lejana de su padre perdió a su hijo recién nacido por culpa de un gato. El gato de la casa se sentía celoso de la nueva criatura y eso explica por qué atacó a su dueña con rabia, saña y sangre. Según parece, a la pobre mujer, que en esa época aún amantaba a su hijo, se le envenenó la leche del puro susto que pasó por culpa del bicho. Siguió amamantando a su hijo pero éste murió a los pocos días. No le hicieron la autopsia porque esto pasó hace mucho tiempo, y por lo tanto nunca sabremos cuál fue la verdadera causa de la muerte. Muchos bebés se mueren sin más. Lo llaman “muerte súbita”, como en el tenis. El caso es que, cierto o no, mi esposa cree que los gatos son seres muy suyos cuyas conductas absolutamente imprevisibles pueden matar a alguien. Sin embargo, Anónimo, que al principio tenía prohibida la entrada a la casa, viviendo en el jardín como las tortugas y las flores, poco a poco se ganó a mi esposa y al final no sólo entró en la casa sino que se instaló en ella y la puso a su nombre en la notaría del veterinario. Si no fuera por mi esposa, que por lo demás es una santa, ahora tendría a un precioso felino a mis pies.</description>
		<content:encoded><![CDATA[<p>Si usted hubiera muerto por ejemplo el día  uno de julio de mil novecientos sesenta y cuatro y yo creyera en la reencarnación, pensaría que usted se ha reencarnado en mí. Afortunadamente, usted sigue vivo; desgraciadamente, yo no creo en la reencarnación. Así que es imposible. Confieso que siempre le he admirado, mejor, confieso que aunque siempre le he admirado nunca había leído un libro suyo hasta el mes de diciembre del año pasado. Encontré en mi pobre biblioteca su primer libro de memorias, La del alba sería, sus encuentros con lo invisible, y ahí se consumó mi enamoramiento, más bien mi admiración incondicional hacia su vida, su obra y su manera de expresar sus pensamientos. Coincido con usted en todo lo relativo a lo que usted llama relaciones con lo invisible, y en cuyo espectro yo incluiría, y creo que usted también, los vínculos abstractos que la convivencia con otras personas, cosas y resto de seres vivos que nos rodean genera. Yo también pienso que algunas cosas y algunas casas tienen alma, la mía, por ejemplo, la tiene, tiene alma y vida propia, y sé que en su interior nunca me ocurrirá nada malo. No vivo en Madrid, no tengo televisión, no conocía las aventuras de su gato, que en paz descanse. Pero como consecuencia de la lectura de La del alba sería, conseguí sin pretenderlo que mi esposa, o los Reyes Magos, me regalaran su última obra. Felicidades. Usted no sólo escribe muy bien, además tiene cosas muy interesantes que contar, tiene historias. Usted se ha convertido de la noche a la mañana como quien dice en uno de mis autores de cabecera. Dudo mucho que vuelva a reencarnarse alguna vez porque incluso sus errores acaban convirtiéndose en virtudes con el paso del tiempo y gracias a su maestría como escritor y buena persona. Le agradezco profundamente que no enterrara el manuscrito de Soseki, inmortal y tigre, junto al cadáver de su amigo antes de su publicación. Hace tiempo que no me cruzo con una obra tan auténtica y gravitatoria. Mientras la leía, mi vida entera gravitaba en torno a ella. Perdón, aún me quedan las últimas veinte o treinta páginas, quiero dejarlas para esta noche. Yo también tuve un gato. En realidad era gata. Me duró medio año, alguien se la llevó sin mi permiso y sin mi conocimiento, pero todos nos enamoramos de ella en cuestión de días. La bauticé con el nombre de Anónimo porque procedía de una madre callejera que se alimentaba gracias a la benevolencia de los vecinos. Hoy he visto una foto de Soseki durmiendo junto a un portátil, yo tengo una muy parecida de Anónimo. Se colaba en mi rincón donde escribo, prohibido a cualquier otra persona o criatura, merodeaba por allí como quien no quiere la cosa, se encaramaba sobre mis hombros, se paseaba sobre la mesa y finalmente se quedaba dormida junto a mi silla (en la mesa no había sitio). Una amiga lituana que siempre ha vivido con gatos asegura que un gato no se siente inquilino de tu casa, sino dueño de ella. En fin, señor Dragó, ha escrito usted un gran libro y le felicito y le doy las gracias por permitir que su historia haya llegado hasta mí. Un abrazo.<br />
De Antonio Romera<br />
CN. Enero del año 2010. Jueves 14.<br />
PD. Mi esposa odia a los gatos. Los odia desde que era pequeña. Le dan miedo. Siempre cuenta que una prima lejana de su padre perdió a su hijo recién nacido por culpa de un gato. El gato de la casa se sentía celoso de la nueva criatura y eso explica por qué atacó a su dueña con rabia, saña y sangre. Según parece, a la pobre mujer, que en esa época aún amantaba a su hijo, se le envenenó la leche del puro susto que pasó por culpa del bicho. Siguió amamantando a su hijo pero éste murió a los pocos días. No le hicieron la autopsia porque esto pasó hace mucho tiempo, y por lo tanto nunca sabremos cuál fue la verdadera causa de la muerte. Muchos bebés se mueren sin más. Lo llaman “muerte súbita”, como en el tenis. El caso es que, cierto o no, mi esposa cree que los gatos son seres muy suyos cuyas conductas absolutamente imprevisibles pueden matar a alguien. Sin embargo, Anónimo, que al principio tenía prohibida la entrada a la casa, viviendo en el jardín como las tortugas y las flores, poco a poco se ganó a mi esposa y al final no sólo entró en la casa sino que se instaló en ella y la puso a su nombre en la notaría del veterinario. Si no fuera por mi esposa, que por lo demás es una santa, ahora tendría a un precioso felino a mis pies.</p>
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		<title>Por: Hache</title>
		<link>http://www.sanchezdrago.com/blog/?p=465&#038;cpage=1#comment-554098</link>
		<dc:creator>Hache</dc:creator>
		<pubDate>Fri, 08 Jan 2010 22:34:20 +0000</pubDate>
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		<description>Sí, el 2 de Octubre nació Groucho. De 1890, justo 100 años antes que yo.
Y Gandhi también. 2 de Octubre.
Y tú. Y yo.
El 2 de Octubre es genial.</description>
		<content:encoded><![CDATA[<p>Sí, el 2 de Octubre nació Groucho. De 1890, justo 100 años antes que yo.<br />
Y Gandhi también. 2 de Octubre.<br />
Y tú. Y yo.<br />
El 2 de Octubre es genial.</p>
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