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www.sanchezdrago.com Bienvenidos al foro de la web de Fernando Sánchez Dragó
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Korso Caballero de la Orden del Dragón y Gea

Registrado: 29 Oct 2006 Mensajes: 1150
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Publicado: Sab May 31, 2008 12:03 pm Título del mensaje: CUENTO ABIERTO |
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 _________________ <Gnosti te auton> |
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gallardonegro Caballero de la Orden del Dragón y Gea

Registrado: 17 Feb 2006 Mensajes: 153 Ubicación: Aquí y ahora
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Publicado: Dom Abr 19, 2009 22:18 pm Título del mensaje: Erase una vez... |
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Caía una fina capa de rocío,
el alba se desperazaba
y con sus estiramientos y extensiones
la luz crepuscular emergía del horizonte,
limpiando la aldea de oscura y confusa penumbra.
Una joven advenediza
llegada varios días atrás
aguardaba solitaria
sentada en un banco de la plaza mayor.
Tenía una cita.
El viejo brujo no tardó en aparecer
portando consigo
un repique de zapatos lento y pausado.
Con gesto de aprobación,
descubrió a la chica y se sentó junto a ella.
"Buenos días", se dijeron.
El viejo brujo percibió las ansias en el vibrante rictus de la joven. No quiso hacerla esperar y así comenzó lo que debía ser el primero de muchos encuentros:
“Deberás morir de un mundo y despertar en otro. Solapar dos miradas que miran cada una a su modo en una tercera, y única, mirada. Iluminar tu cuerpo con la luz orgónica. Construirte una morada encima de un fastigio y dar un paso desde la ventana. Disolverte como un azucarillo en una taza de té, experimentar -como nimia y ripia parte coagulada- la unidad en el kaos, agradecer mero tal milagro, deambular -por mecenazgo del vacío y por mera curiosidad- unos días en la más negra y vacua oscuridad, volver a agradecer mero por tal existencia de lo que existe, volver la vista atrás y mirar las huellas borrar. Dotorear y saltar la Gran Muralla, confín de este universo. Adentrarte en el supercúmulo de Virgo, dejarte caer en el Grupo Local y luego entrar en la Vía Láctea, darle un par de vueltas al Sol y, finalmente, agradeciendo semejante creación una vez más, observar -mera contemplación- la vastedad, la maginificència y lo hermosa que es Gaia.”
La joven sonrió paciente y reacomodó su postura en el banquito. Luego preguntó en un susurro: "¿Cómo voy a morir?" _________________ .: la jaula se ha vuelto pájaro y se ha volado :. |
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Ariadna Caballero de la Orden del Dragón y Gea

Registrado: 30 Jul 2006 Mensajes: 4337
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Publicado: Dom May 10, 2009 18:55 pm Título del mensaje: |
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- Si no tienes miedo -respondió el brujo- morirás al despertar. De pronto te darás cuenta de que has estado durmiendo, pero que esta vez has despertado en un mundo que no tiene nada que ver con el mundo en que vivías. Pero si tienes miedo morirás cayendo hacia abajo y repetirás mundo, y nacerás llorando.
- No tener miedo, dijo la joven pensativa. En realidad no sé si tengo miedo. ¿Lo tengo? - preguntó con una sonrisa .
- Mmmm, no sé, dijo el brujo con un aire un poco ausente.
Cogió a la chica por las muñecas, como si le tomara el pulso.
- ¡Curioso! Tienes miedo pero no tienes miedo. Ya te has bañado en la luz más de una vez, pero no lo recuerdas. Has vivido tanto tiempo en el miedo que ya no lo sabes reconocer porque es un hábito. Sabes abandonarte, pero no quieres cambios.
- ¿Quién soy yo?, preguntó Julia abriendo sus ojos que se hacían cada vez más grandes.
- Buena pregunta, dijo el brujo. ¿Te da miedo no saber quién eres a estas alturas?. Te contaré algo: eres una piedra si no quieres cambios. Eres una planta si eres bella o frágil, eres un ave si quieres remontar el vuelo. Eres un depredador si tienes hambre. Eres un pez si quieres silencio.
- Es difícil ser persona, dijo ella en un susurro. _________________ Fundido con el mar
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Alfredo Blanco Caballero de la Orden del Dragón y Gea
Registrado: 16 May 2008 Mensajes: 1143
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Publicado: Dom May 10, 2009 23:51 pm Título del mensaje: |
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No hay río que pueda escapar al océano. El viaje interior es muy largo, de muchas vidas hasta llegar al momento deseado, pero cuando se acerca, sientes un miedo atroz pues has de morir. No debes dejar que te domine el miedo, me decía la luz. El miedo es natural. Sumérgete en él, y tu fallecimiento se convertirá en resurrección. Nadie que no muera puede renacer. Y la luz me seguía susurrando: la muerte no es el límite, no es el fin, sólo es un inicio. Cuando estés preparado para morir, estarás listo para renacer. Morirá lo viejo, y lo nuevo tomará su lugar, pasado y futuro lucharán en tú interior. No debes demorarte permitiendo que el pasado te avasalle, seguramente ya te habrás retrasado y perdido la oportunidad muchas veces, si lo único que ves es la muerte. Y seguía repitiendo, y repitiendo sin cesar: No dejes que la muerte te avasalleeeeeee.
Nada hay que perder en este mundo de paso, no tengas miedo, muere y renace, piérdete y encuéntrate. El miedo proviene de la mente, el amor de tu corazón. Escucha al corazón.  |
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pilicalvo Caballero de la Orden del Dragón y Gea
Registrado: 16 Feb 2009 Mensajes: 848
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Publicado: Lun May 11, 2009 17:59 pm Título del mensaje: |
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"""Nada hay que perder en este mundo de paso, no tengas miedo, muere y renace, piérdete y encuéntrate. El miedo proviene de la mente, el amor de tu corazón. Escucha al corazón."""
Que bonito
Un besito Alfredo  |
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Ariadna Caballero de la Orden del Dragón y Gea

Registrado: 30 Jul 2006 Mensajes: 4337
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Publicado: Mar May 19, 2009 08:06 am Título del mensaje: |
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- Julia, dijo el brujo mirándola fijamente, pregúntame cómo vas a vivir, no cómo vas a morir.
- ¿Cómo voy a vivir o cómo debo vivir?.
- Si fueras un rosal ¿Cuál sería la respuesta?
- Viviré pendiente del aire y del sol y del agua y de la tierra.
- ¿Pendiente o dependiente?
- Siendo un rosal dependería de esas cosas, pero no estaría pendiente de ellas.
- Eso es. Estar pendiente no te serviría de nada, pero ser testigo de tu crecimiento, que tú no podrías hacer nada para evitar ni para acelerar, es otra cosa.
- Parece más fácil ser un rosal que ser una persona.
- Pues en el fondo es lo mismo, sólo que los rosales no discuten ni se dan por ofendidos si alguien no los mira. Se contentan con SER ROSALES.
- Creo, dijo Julia, que estás citando a un poeta que dijo:
"El encanto de las rosas
es que siendo tan hermosas
no conocen que lo son"
-Algo así, dijo el brujo sonriendo.
- ¿Esto es todo?, dijo Julia presintiendo que el brujo ya no le diría nada más. Lo miró para escuchar su respuesta o su despedida, pero él ya no estaba allí. No había nadie en el banco, salvo la sombra del árbol más cercano.
Dos calles más allá un niño de 6 años había caído por una ventana. Se escuchaba la sirena de la ambulancia. El niño yacía en medio de la carretera y sus sesos se desparramaban sobre el asfalto húmedo de la mañana. Tenía los ojos muy abiertos y sonreía dulcemente. Pero estaba muerto.
- Ya no hay nada que hacer, dijo un policía. La ambulancia llegó, recogieron el cadáver.
- ¿Quién era? se preguntaban unos a otros con espanto.
- El niño del sexto.
Julia se había acercado antes de que lo cubrieran con la sábana.
- Es mi hijo, balbució antes de perder el conocimiento.
Despertó en un hospital, casi sin recordar lo ocurrido, hasta que un sabor amargo, desabrido, impregnó las puntas de su alma. No sabía qué pensar, qué sentir... y lo peor de todo es que no sabía cómo seguir viviendo. Ni siquiera tenía fuerzas para recordar la historia de aquel hijo. Quería volver a domirse, pero no podía. _________________ Fundido con el mar
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Ariadna Caballero de la Orden del Dragón y Gea

Registrado: 30 Jul 2006 Mensajes: 4337
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Publicado: Dom May 24, 2009 12:39 pm Título del mensaje: |
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Teo, desde su balcón, contemplaba la cordillera negra y nítida recortándose sobre el resol de un cielo plomizo. Las cumbres resplandecían doradas con los últimos rayos del sol del atardecer. No podía explicarse que Dani hubiera muerto. Pero no se sentìa triste. Dani estaba allí, en las cumbres luminosas de las montañas, en el resol del cielo plomizo, en el silencio transparente de las horas incontaminadas.
Dani estaba allí y sonreía. Teo contempló el rosal del balcón de la vecina. Un aroma dulce le llegó con una ráfaga de aire. El olor del origen de la vida, mezcla de limón, té de bergamota, vainilla y tabaco. Un olor rosa y amarillo descarado, penetrante, embaucador, sencillo, misterioso como el canto de un hada.
Sintió las cosquillas de una carcajada infantil en la nuca.
¿Y si le pidiera una rosa a su vecina?
Recordó a Julia, su ex mujer. ¿Por qué no habían permanecido unidos? ¿Dónde se perdió su amor? ¿Existió alguna vez?
Desechó estos pensamientos porque eran como un callejón sin salida. Algo eternamente repetido cuya respuesta nunca llegaba.
¡Dani! ¡Explícamelo tú!, dijo de pronto en voz alta. "¿Qué estoy diciendo?" se recriminó a sí mismo.
En ese mismo instante su vecina salió al balcón. Era el momento de pedirle la rosa. No sabía si atreverse. Además ni siquiera conocía el nombre de su vecina.
"¡Oiga!", dijo con voz un poco ronca. Ella no le oyó. ¡Eh, oiga! repitió en un tono menos oscuro.
"¡Hola!", dijo ella con una sonrisa curiosa.
- Mire, dijo Teo un poco precipitadamente, le voy a parecer un jeta, pero es que me gustaría que me regalara vd. una rosa, aunque no le puedo decir por qué: me gustan sus rosas.
- ¡Bueno!, dijo ella, un poco sorprendida. Se quedó un momento pensando. Verá: si le doy una rosa ahora dentro de un par de días la tendrá que tirar a la basura. Si la rosa permanece en su mata durará mucho más... y vd. la podrá ver y oler...
- No le puedo explicar por qué quiero la rosa.
- No busque explicaciones, dijo ella tajante, aunque amable. Muchas cosas no la tienen: son así y ya está. Mire: haremos una cosa: yo aparto un esqueje, lo planto, y si es voluntad de la rosa irse con vd. prenderá enseguida. Así le daré una rosa viva, no una rosa muerta. Hasta que eso ocurra puede vd. seguir disfrutando de mi balcón.
Teo sonrió, aunque a su impaciencia le parecía un camino largo el que la vecina proponía. Por otra parte no era mala idea.
- Pero si le doy una rosa prendida tendrá que cuidarla.
- Sí, claro, tendré que cuidarla...
Una nube algo triste e incierta envolvió a Teo por unos instantes. Cuando la nube se disipó su vecina ya no estaba en el balcón.
De todo lo que la vecina había dicho le quedó una frase dentro, suave y tenue como un eco, pero con un aroma parecido al de las rosas: "No busque explicaciones. Las cosas son como son" Un escalofrío recorrió sus piernas. "Las cosas son como son".
Pensó en llamar a Julia, pero ¿para qué? se dijo, consciente de que ella no querría compartir su pena con él.
Como una vibración enigmática, a la hora de acostarse, oyó de nuevo: "Si la rosa quiere irse con vd..." y rezó fervientemente para que la rosa quisiera. _________________ Fundido con el mar
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Ariadna Caballero de la Orden del Dragón y Gea

Registrado: 30 Jul 2006 Mensajes: 4337
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Publicado: Sab May 30, 2009 15:24 pm Título del mensaje: |
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Teo miró en los buzones para averiguar el nombre de su vecina: 6º B: se llamaba Petunia.
Los movimientos de Petunia eran suaves, pausados, armoniosos, propios de una atmósfera sin gravedad, pero precisos, casi esquemáticos. No eran aleatorios. Parecían un lenguaje, una plegaria, un rito. Como si antes de moverse la hubieran ungido con óleo sagrado. Una música cadenciosa, un aroma escondido. Silencio elocuente. Algo tan sencillo, tan intenso, tan dulce, que podía anestesiar a quien la miraba, persuadirle de que el tiempo no existía, de que cada instante era una eternidad. Se movía como quien no espera nada porque ya posee todo. Sus grandes ojos, oscuros como la canela y transparentes como la miel, parecían mirar hacia adentro, y, al tiempo, penetrar en las almas ajenas con la quietud invasora de un lago.
Petunia era una presencia. Ante ella Teo se sentía pequeño, inerme, insulso, infantil, débil, desarticulado, a medio hacer, inconsistente. Pensó de nuevo en Julia y la vio insegura, temerosa, víctima de un manojo de sensibilidades que aún no tenían dirección.
Julia vivía encerrada en sí misma como una reclusa. Arrojada en un charco emocional como una hoja podrida. Casi siempre olvidaba lo importante sumergida en una niebla de sucesos intranscendentes. La vida siempre la pillaba por sorpresa. Todo ocurría sin que ella pudiera evitarlo. Pero esa sorpresa continua no la eximía de un sentimiento incesante de culpabilidad. Julia era “la gran culpable” ante ella misma, y por lo tanto ante los demás. Pensaba en morir porque no sabía vivir. Se ataba a casi todo y todo acababa ahogándola, porque todo era como una gran rueda de molino que, pendiente de su cuello, le cortaba la respiración. Tímida, casi timorata, se entusiasmaba con cualquier cosa atribuyéndole cualidades que no tenía pero que a ella le hubiera gustado encontrar. Así que no vivía la realidad sino lo que ella se figuraba. Ciega, cegada. Perdiendo siempre todo por agarrarse al reflejo de todo. Julia era como una sombra sin rostro. Una sombra como tantas otras, sin entidad propia, pero con palabras ajenas, convertidas en frases hechas de tanto repetirlas.
La muerte de su hijo destapó el tarro de los venenos almacenados procedentes de la falta de identidad, de fuerza, de gallardía.
Tristeza y desabrimiento no eran nada nuevo en ella. Pero solían permanecer tapados. Ahora, roto el envase, afloraban con toda su realidad. Tristeza y desabrimiento sin disimulos, en la comida, en la diversión, en el diálogo, en la compañía, en el trabajo...
Ella sabía que el brujo la había abandonado. Lo que le dijo la última vez era un preanuncio de lo que estaba ocurriendo. La dejaría sola. Tenía que aprender de la experiencia.
Pensó en hablar con Teo. Al fin y al cabo Dani era hijo de ambos, pero pensar en Teo la desasosegaba. Teo no supo permanecer a su lado cuando ella más lo necesitaba. Y Teo no quería que Julia lo necesitara. Él también necesitaba a Julia, pero Julia no era más que una sombra, como él mismo.
Julia pensó en Dani. ¿Quién era Dani? Era su hijo. Y ser su hijo significaba: darle de comer, llevarlo al colegio, llevarlo a la piscina, llevarlo al parque, y suponer que él la necesitaba. Dani era SU HIJO. Ella no llegó nunca a darse cuenta de quién era Dani en realidad. ¿Quién era de no haber sido su hijo? ¿Qué era? Fue el pretexto para enganchar a Teo, el arma arrojadiza para acusar a Teo de sus ausencias del hogar. Teo, eres egoísta, no te interesas por tu hijo, no me ayudas a cuidarlo, Dani necesita un padre...
De pronto Julia se daba cuenta de la mentira que había tras aquellos reproches. Ella tampoco sabía cuidar a Dani, ni le interesaba el niño como no fuera en función de sí misma. Además Dani manifestó desde muy pronto una marcada preferencia por el padre. Quizá había entre ellos una afinidad de carácter, o era que Teo era más alegre que ella, o más libre, así que Julia sintió celos de su hijo, y celos de su marido, mientras no percibía que era víctima de sus propias trampas e insustancialidades.
Si ella no hubiera estado sentada en el banco con el brujo su hijo no habría muerto. ¿Cómo pudo caerse por la ventana? Nadie podía darle explicaciones porque el niño en ese momento estaba solo en casa.
Julia no se lo había planteado nunca pero era muy posible que su hijo se sintiera solo. Teo se fue, los dejó. No quería seguir escuchando acusaciones que por otra parte tenían sus ribetes de verdad. Sí. Él se iba de casa porque la relación con Julia le parecía asfixiante, pero no era capaz de explicárselo a ella. Ella le pidió que se fuera porque no estaba dispuesta a seguir soportando sus prolongadas ausencias.
En realidad ella nunca supo si Teo la engañaba o sencillamente se enganchaba con un trabajo desaforado para no estar en casa. Una espada de hielo fue enfriando el corazón de ambos. Sus corazones morían al unísono y una voz interior les recomendó la separación para poder salvar el poco calor que aún eran capaces de producir. Pero no fue suficiente. El hijo de ambos murió.
Julia salió de casa para sentarse en el banco en el que había hablado con el brujo por última vez. Al cabo de un rato se sentó a su lado una señora algo pelirroja, con un vestido de seda azul añil, mayor que ella, pero de edad indefinida. “Buenas tardes” dijo la recién llegada. Julia siguió sumida en sus pensamientos. De pronto pensó que le convenía encontrar un nuevo amor que diera sentido a su vida, un apoyo, una ilusión, un “borrón y cuenta nueva”. Alguien más fuerte que Teo que tuviera capacidad de amar suficiente como para no necesitar de ella... “O sea, dijo la pelirroja, unas muletas” ¡¡¿Cómo?!!! Dijo Julia perpleja. “Sí, repitió la pelirroja: unas muletas”. Cuando Julia la volvió a mirar para pedirle razón de sus palabras ya estaba lejos del banco.
“¡Unas muletas!” musitó Julia. Pero... ¡¿Qué...! Un intenso olor a eucalipto le llegó envolvente y ácido. Algo casi corrupto, penetrante, ineludible, agresivo, como la vida misma.
Dani no sabe dónde está: trata de verse, de identificarse, pero no percibe su antigua forma con cabeza, cuerpo, brazos y piernas. Es como una nube que se puede expandir o contraer, que puede permear las flores, inundar los espacios, arrastrase con el aire, fundirse con un aroma vibrar con un color, o con varios... ya no habla. No es necesario porque se comunica sin más. Hay alguien cerca. Otra ráfaga de luz, como él. El ya no es Dani, ni tiene seis años. La ráfaga cercana se llamó Vinca. Tampoco hablaba. Había descubierto ese sistema de comunicación tan nítido, tan auténtico, las palabras ya no pueden mentir. Vinca tenía 60 años cuando murió. Dani ríe al percibirla. Ella también. Ambos son, al tiempo, niños y viejos y jóvenes y adultos. Son. Ya no hay barreras. Alma a alma surge una comunicación sin “yo” ni “tú”. _________________ Fundido con el mar
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Caminante Walker Caballero de la Orden del Dragón y Gea
Registrado: 02 Sep 2006 Mensajes: 153
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Publicado: Sab May 30, 2009 22:05 pm Título del mensaje: |
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Julia se levanta del banco poco a poco, “muletas, muletas…” como un eco resuenan las palabras de la mujer en sus oídos, una chispita de luz tilita en el fondo de su mente.
Recordó las palabras del brujo, eres una piedra si no quieres cambios, eres una planta si eres bella o frágil, eres un ave si quieres remontar el vuelo, eres un depredador si tienes hambre, eres un pez si quieres silencio.
Un atisbo de comprensión se va abriendo paso en la consciencia de Julia.
Dani percibe la confusión de julia pero no puede ayudarla, tiene que ser ella la que encuentre el camino, el estará allí para recibirla pero mientras tanto de la mano de Vinca iría conociendo a sus iguales.
Teo se despertó temprano, se vistió mientras murmuraba las palabras de Petunia, “si la rosa quier ir con Ud.…” bajo a la calle y anduvo sin rumbo fijo con las palabras de su vecina flotando entre sus dientes y de pronto se encontró delante del banco donde estaba sentada Julia, en ese momento las palabras de Petunia cobraron sentido “SI LA ROSA QUIERE IR CON Ud.”
Saludos virtuales.
Caminante.  |
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Caminante Walker Caballero de la Orden del Dragón y Gea
Registrado: 02 Sep 2006 Mensajes: 153
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Publicado: Sab Jun 06, 2009 21:06 pm Título del mensaje: |
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No muy lejos de allí el mago dejaba que sus pies le condujeran sin rumbo mientras que en sus pensamientos se preguntaba por que la gente creía que el podía con su magia mover una montaña o destruir cualquier cosa o sanar a una persona o a un animal, por que no se daban cuenta que el no podía actuar en el mundo físico, que su magia solo actuaba sobre el espíritu, pensó que demasiada gente había perdido su espíritu y eso era lo que con su magia intentaba recuperar.
Había colocado una semilla en el espíritu de Julia y esperaba que fructificara, esa era simplemente su magia.
Julia estaba en trance, su espíritu se había posado sobre una negra playa donde las olas batían con furor la arena, el espíritu de Julia se acerco poco a poco a la orilla y entonces se dio cuenta que el agua del mar eran pensamientos y la arena de la playa era ella, ella formaba parte de esa arena y el mar eran sus pensamientos que se desmenuzaban poco a poco con el batir de las negras olas.
Doloroso era enfrentarse de nuevo con sus temores sus anhelos sus ansias sus deseos y sus dudas, pero tenia que hacerlo, tenia que colocar cada cosa en su sitio, ella tenia que ser la arena, cambiante pero dura, maleable pero al mismo tiempo firme, y el mar ya no serian sus pensamientos, el mar seria su espíritu, que ya no batiría con furor su playa sino con calma, y las aguas de su mar ya no serian negras sino claras y transparentes.
La semilla había arraigado y se había convertido en rosal, un rosal de bellas y olorosas flores y dolorosas espinas que no dañarían a quien supiera tratarla |
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