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Alfredo Blanco Caballero de la Orden del Dragón y Gea
Registrado: 16 May 2008 Mensajes: 1154
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Publicado: Jue Jul 29, 2010 09:44 am Título del mensaje: A propósito del despropósito |
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Lorenzo Olarte Cullen fue el presidente del Gobierno de Canarias bajo cuyo mandato, en 1991, se aprobó la Ley de Protección de los Animales. En este artículo reflexiona sobre el veto al toreo en Cataluña y aclara la inexacta idea de que las corridas de toros están prohibidas en el Archipiélago.
En los medios taurinos del país, desde hace varios años, ha ido cobrando fuerza la inexacta idea de que las corridas de toros están prohibidas en la Comunidad Autónoma de Canarias. Tal supuesta prohibición es absolutamente inexistente, por lo que además -confesando a la par que mi afición es patológica...- me he sentido más que afectado cuando más de uno ha tratado de imputarme personalmente la inexistente prohibición sin otro argumento que hace casi veinte años el Gobierno autónomo, a la sazón presidido por mi, llevó a la Cámara regional el proyecto de Ley de Protección de los Animales. Pero tal Ley tenía y tiene como objetivo la protección de los animales "domésticos" y "de compañía" entre los que, como es obvio, no se encuentra el toro bravo, al cual no se hace la menor alusión en el texto legal.
Joaquín Sabina, amigo íntimo de José Tomás -para mí el mejor de toreros que he visto a lo largo y ancho de más de medio siglo- en una amena e interesante entrevista preguntó al torero: "¿Qué le dirías a la sociedad protectora de animales, a los canarios [que no autorizan los toros], a Esquerra Republicana…, a los que dicen que es un espectáculo bárbaro?" A lo que el Maestro (nombre que deliberadamente escribo con mayúsculas), se limitó a responder con su habitual prudencia extrataurina: "No comprendo que se recurra al insulto(como así ha venido ocurriendo, especialmente por parte del antitaurinismo organizado catalán, añado yo) para defender lo que ellos defienden".
Los canarios, nacionalistas o no, siempre han permanecido indiferentes ante la cuestión porque la tauromaquia nunca ha constituido el menor ingrediente de nuestra tradición cultural. Y además, por nuestro especial talante, conformado por el diálogo, la tolerancia y la moderación, jamás habríamos proferido el menor insulto o descalificación contra taurinos o antitaurinos, como recientemente han hecho especialmente los segundos.
Desde que tengo uso de razón soy nacionalista, habiéndome movido siempre dentro de la ortodoxia constitucional. Pero además soy taurófilo, por cuya doble razón creo hallarme en condiciones de rigurosa legitimidad para decir con plena autoridad que no acierto a comprender la irracionalidad nacionalista de relevantes catalanes, aunque aspiren a la independencia, cosa legítima, para prohibir las corridas de toros en “su” Catalunya, mayoritariamente por la sencilla razón de que constituye un elemento muy importante, aunque no exclusivo, de la cultura española.
Muchos de conocidos detractores catalanes las rechazan, obviamente, por su antiespañolismo, en un alarde de incultura digno de mejor causa, ya que parecen ignorar que, la tauromaquia no es algo exclusivo de nuestro país, dada su práctica en Portugal y en numerosos países América Latina, con casi un centenar de plazas de toros, muchas de ellas construidas desde su independencia de España. Al igual que acontece en el Sur de Francia, con numerosas plazas de toros, algún torero extraordinario, ganaderías y una afición extraordinariamente creciente. Por ello no está de más recordar a algunos relevantes desmemoriados o ignorantes antitaurinos, que en el futuro algunos aficionados catalanes harán lo que hacían ya en las postrimerías del franquismo: irse a Francia para ver “El último tango en Paris” o “El Portero de noche” dado que sus proyecciones estaban prohibidas en nuestro país.
Hace semanas el catalán Salvador Boix, hombre culto e inteligente, apoderado de José Tomás, en su comparecencia ante el Parlament, con motivo del trámite previo a la decisión sobre la famosa iniciativa popular Cámara, preguntó si los diputados catalanes intentarían evitar también la caza del jabalí y la pesca deportiva, recordando atinadamente la contradicción que suponía tramitar el proyecto antitaurino y después blindar los correbous en las Terres de l’Ebre (Tarragona) (*) lo que calificó acertadamente como un ejercicio de “puro cinismo político”, con lo que coincido, al igual que con su requerimiento a Sus Señorías a trabajar por las preocupaciones reales de los ciudadanos, que en el momento actual son muchas y no precisamente la supresión o promoción de la tauromaquia.
Tras haberse iniciado desde hace algún tiempo una implacable "persecución" contra las corridas de toros, por meras razones políticas, arropadas por un sector ideológico que es mínimo en el Estado español, bajo el pretexto de su amor a los animales, como es el caso de Esquerra Republicana de Catalunya, hace unas semanas el Bloque Nacionalista Galego, les ha secundado con muy poca originalidad, por entender que la tauromaquia "no es otra cosa que una cuña españolista dentro de sus nacionalidades". Pero digamos, en honor a la verdad, que la justificación defensa del animal por lo que atañe a su sufrimiento, aunque no lo digan, a muchos de ellos les importa un rábano.
En gran parte de España la prohibición de los toros en los últimos tiempos ha sido también objeto de debate. No nos engañemos. Pero si bien es cierto que en otras latitudes la discusión en si no tiene por que constituir una cuestión política, en la Catalunya nacionalista e independentista, apareada deliberadamente con un supuesto amor a los animales, no ha dejado de ser un matrimonio de intereses cuya verdadera razón de ser no es otra que el antiespañolismo. Ni siquiera en el País Vasco se ha producido tan dislate, ni creo que se produzca. Porque allí, al contrario que en Catalunya, en esto de los toros hasta ahora siempre han sabido distinguir el hambre de las ganas de comer.
Pero todo tiene sus excepciones: Porque de fuente fidedigna se de la posición de un conocido independentista que invariablemente se ha negado siempre a condenar los asesinatos etarras, mientras que a la par, por el contrario, condenaba radicalmente por su crueldad las corridas de toros justificando su antitaurinismo en el derramamiento de la sangre del toro, lo que me conduce a hacerme esta pregunta: "¿quién es mas irracional, el toro o el antitaurino?".
Porque por lo visto existen algunos que por amar tanto a los animales -acaso por tener algo en común con ellos, como es la irracionalidad- prefieren antes que el descabello del toro, el tiro en la nuca del ser humano. |
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Ex Libris Caballero de la Orden del Dragón y Gea

Registrado: 06 Dic 2005 Mensajes: 550 Ubicación: La mar de Cádiz
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Publicado: Jue Jul 29, 2010 21:24 pm Título del mensaje: |
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Alfredo: Yo me alegro sólo por respeto a los animales, por supuesto, no por razones políticas.
Que un “cacho” de tierra de este país haya eliminado la TORTURA a los toros, aunque sea por razones políticas, bienvenida sea. A ver si otras comunidades se unen a Catalunya.
En Andalucía lo veo muy crudo…
 _________________ “No os hagáis tesoros en la tierra, donde la polilla y el orín corrompen, y donde ladrones minan y hurtan; haceos tesoros en el cielo, porque donde esté vuestro tesoro, allí estará también vuestro corazón” (Mateo 6:19-21). |
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Alfredo Blanco Caballero de la Orden del Dragón y Gea
Registrado: 16 May 2008 Mensajes: 1154
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Publicado: Vie Jul 30, 2010 10:03 am Título del mensaje: |
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Hola ex libris, me alegro que participes en este hilo y aportes tu punto de vista sobre este tema tan polémico en nuestros días, como es la relación entre animales y humanos. Se podría escribir mucho sobre esto y siempre llegaríamos a la misma conclusión real: los humanos hemos utilizado siempre a los animales para nuestro provecho sin importarnos lo más mínimo su sufrimiento ni su dignidad. Analiza detenidamente el trato, empezando si quieres por los animales de compañía, domesticados para hacer de nuestros bufones, “pagando el pato” de nuestras soledades y frustraciones, e imposibilitados de formar familia en libertad privándoles del bien mas preciado que un ser racional o irracional pueda tener. No quiero entrar por lo obvio, en el tema de los animales que utilizamos en el goce de nuestra alimentación, y el trato que reciben, porque aunque miremos para otro lado, todos lo sabemos y consentimos, “ojos que no ven corazón que no siente”. Lo mismo podrían hacer los antitaurinos con las corridas de toros, seguro que la mayoría son fehacientes carnívoros preferentemente.
Tal vez el día que se haya establecido un nuevo código de relación de los humanos con los demás animales, código que se enfrente a los temas de verdad, cogiendo cómo quién dice “el toro por los cuernos”, sólo entonces, ya sin mataderos y todos vegetarianos, podríamos empezar a aceptar la renuncia a la Fiesta. Entretanto, debemos ser coherentes y aceptar el principio básico de la libertad humana, patrimonio de todos.
Un saludo |
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pilicalvo Caballero de la Orden del Dragón y Gea
Registrado: 16 Feb 2009 Mensajes: 878
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Publicado: Vie Jul 30, 2010 15:52 pm Título del mensaje: |
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| Ex Libris escribió: |
Alfredo: Yo me alegro sólo por respeto a los animales, por supuesto, no por razones políticas.
Que un “cacho” de tierra de este país haya eliminado la TORTURA a los toros, aunque sea por razones políticas, bienvenida sea. A ver si otras comunidades se unen a Catalunya.
En Andalucía lo veo muy crudo…
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Hola ExLibris!!!!, pues no se muy bien que decir , tendría tanto de que hablar y yo con tampoco tiempo!!!!!
Creo que todo va mucho más allá que la palabra " tortura" , hay muchas más TORTURAS que todo el mundo vemos y permitimos y que por desgracia nada hacemos o intentamos remediar o al menos EVITAR o mejor dicho PROHIBIR
Para que quede claro quiero decir que no me gustan las corridas de toros ...................................y que por supuesto aquí en Cataluña es TODO puro SEPARATISMO DE MIERDA!!!!!!, y nada más:
Y ahora que recuerdo , en Lleida tenemos una fiesta una vez al año que se llama L'Aplec del Cargol ( la fiesta de los caracoles ), y todo el mundo puede presenciar como cientos de caracoles emiten sonidos lastimeros quemandose lentamente en unas planchas de metal al fuego , y de verdad que no es ni broma ni exageración
Bueno, me alegro de saludarte Ex, un besito
http://www.aplec.org/cat/maig.asp |
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Ex Libris Caballero de la Orden del Dragón y Gea

Registrado: 06 Dic 2005 Mensajes: 550 Ubicación: La mar de Cádiz
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Publicado: Vie Jul 30, 2010 16:31 pm Título del mensaje: |
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Cierto Pilar, es puro separatismo, pero algo bueno (creo que lo único), ha dado, en lo referente a los toros. Mira, yo tengo la suerte de vivir en una ciudad sin Plazas de toros; la tiraron un año antes de yo nacer (1967); según las leyendas urbanas, sirvió de ‘paredón’, y demás atrocidades de los “seres humanos”. Teófila intento en Corpus y lo logró, crear una plaza de estas de quita y pon, ya sabes, después del Corpus y su procesión los católicos querían sangre, y la hubo. También hubo un enfrentamiento con los anti taurinos y se formó una bronca de aúpa.
_________________ “No os hagáis tesoros en la tierra, donde la polilla y el orín corrompen, y donde ladrones minan y hurtan; haceos tesoros en el cielo, porque donde esté vuestro tesoro, allí estará también vuestro corazón” (Mateo 6:19-21). |
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Ex Libris Caballero de la Orden del Dragón y Gea

Registrado: 06 Dic 2005 Mensajes: 550 Ubicación: La mar de Cádiz
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Alfredo Blanco Caballero de la Orden del Dragón y Gea
Registrado: 16 May 2008 Mensajes: 1154
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Publicado: Vie Jul 30, 2010 19:31 pm Título del mensaje: |
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1. MATAR UN ANIMAL NO ES UN MAL PARA ÉL
Los animales (tal vez con la excepción de los elefantes) no son conscientes de que pueden morir, ni parece que sean capaces de comprender siquiera la noción de estar muerto. Ellos sufren por el dolor o el estrés, pero, al contrario que los humanos, no añaden al sufrimiento de estar experimentando un dolor, la agonía que sentimos los humanos al pensar que ese dolor puede conducirnos a la muerte. Una muerte súbita e indolora no representa, por lo tanto, ningún "mal" desde el punto de vista del animal que muere. Y el hecho de morir al final de un proceso doloroso no representa absolutamente ningún mal "añadido" al del dolor experimentado en el proceso.
¿Qué consecuencias sacar de esta tesis?
Con respecto a la fiesta de los toros, una muy importante. Imaginemos que las corridas no terminaran con la muerte del toro, sino que, tras las banderillas, el picado y los pases, cada toro fuese devuelto a su dehesa, a retozar tranquilamente como había hecho durante los cinco o seis años anteriores. La experiencia con numerosos toros indultados (antes sobrevivían menos, por la infección de las heridas, pero ahora se les trata con antibióticos enseguida), que se valoran como los mejores sementales, muestra que les quedan pocas o ninguna secuela (de hecho, seguramente para el toro produce mucha más ansiedad psicológica la experiencia de ser transportado en camión que la pelea en la plaza: para lo segundo, su sistema cognitivo está preparado con la respuesta oportuna (el ataque), mientras que para lo primero, no). Si esto fuese lo habitual, no nos parecería que el toro que ha sido toreado es un animal que, en general, ha recibido un trato cruel, en comparación con la vida y la muerte de otros animales (p.ej., el pescado, que muere por asfixia; las serpientes que se comen en china y que se pelan vivas; los tiburones a los que se cortan las aletas y se devuelven al mar; los piojos a los que intoxicamos con venenos; etc.).
Es decir, gran parte del rechazo visceral (ciertamente, no todo) que experimentan los críticos de la fiesta ante el trato que reciben los toros se debe al hecho de que el toro MUERE. Pero esto, como digo, no es un mal PARA EL TORO, al contrario que las otras causas de sufrimiento que se el infligen, pero que, si no acabaran en la muerte, seguramente no se considerarían TAN graves.
Por supuesto, el argumento sirve, aún más que para la defensa del toreo, para la defensa del sacrificio de animales con fines económicos (alimentación, vestido, etc.): el hecho de que los animales MUERAN para aprovechar su carne y su piel no es un mal para los animales. Lo que sí es un mal es el sufrimiento que se les causa ANTES de su muerte; así pues, en la medida en que se evite dicho sufrimiento, el consumo de animales no es moralmente condenable.
2. LA IMPLAUSIBILIDAD DE UN PACTO SOCIAL MAXIMALISTA SOBRE LOS DERECHOS ANIMALES
Ya dijo Tertuliano que el "alma es cristiana por naturaleza", lo que se ha confirmado con el descubrimiento de las neuronas espejo. No es que nuestro cerebro venga equipado de serie para descubrir la verdad de los dogmas del credo niceno (supongo que, para eso, tendría que ser un mac), sino que el mandato cristiano por antonomasia (y todo lo demás son virus) es el de "amaos los unos a los otros", y, en sabiendo el Creador que tal cosa habría de ser difícil por narices, nos introdujo un applet que nos haría sufrir por el sufrimiento ajeno y regocijarnos por la alegría ajena. Naturalmente, entre tanto cableado no todo iba a marchar como una seda (mecachis, si es que vamos a ser windows al final), y el funcionamiento de las neuronas espejo dista mucho de ser tal como habría querido mi tocayo más famoso, tanto, que no le quedaron más uebos que bajar a recordárnoslo. El caso es que todos (salvo excepciones) podemos experimentar por nosotros mismos cómo sentimos que se nos contrae el escroto o la parte inguinal cuando vemos a alguien recibir un golpe en el mismo sitio, o cómo nos compadecemos por la heroína de una novela que está siendo maltratada por sus antagonistas, pero también cómo nos regodeamos cuando alguien que nos cae como una patada en el hígado fracasa en alguno de sus planes.
El fenómeno de la compasión es tan fuerte desde el punto de vista emocional, de todas formas, que, quizá con la excepción de los fremanianos, todos tendemos a sufrir con el sufrimiento de los demás, y tanto más cuanto más inmerecido nos parezca. A lo largo de la historia, las sociedades han hecho auténticas virguerías de ingeniería pedagógica para evitar que sintiéramos demasiada compasión por los sujetos "incorrectos" (enemigos, esclavos, subordinados, animales destinados al consumo o al sacrificio, e incluso nuestros propios familiares cuando eran llamados a "morir por la patria"), de modo que la compasión no se hiciese en dichos casos con el control de nuestra conducta. Pero una de las pocas cosas relativamente seguras que podemos afirmar sobre el progreso de la historia es que se ha ido extendiendo el alcance jurídico de la compasión, de tal modo que cada vez más formas de causar sufrimiento a los demás han sido condenadas legalmente, y cada vez más formas de evitar el sufrimiento de los demás o de fomentar su satisfacción han sido promovidas por la organización de la sociedad.
Como todo el mundo que haya tenido algún cachorrito sabrá, el funcionamiento de nuestras neuronas espejo no está limitado por la consideración de los miembros de nuestra especie (ni siquiera por la de los seres vivos: también sentimos compasión y alegría por seres imaginarios, y hasta por artefactos), sino que nos apena, a veces muy profundamente, el sufrimiento de los animales. Dado que todo aquello que nos haga de alguna manera sufrir es susceptible de ser prohibido o limitado legalmente (p.ej., el abandono de basuras en la Antártida), es obvio que las sociedades pueden razonablemente legislar sobre la evitación del sufrimiento de los animales, como así lo han hecho la mayoría de los países. Pero hay una razón (bueno, son varias, pero hoy me centraré sólo en una) por la que me temo que esa legislación nunca llegará al extremo de considerar cualquier "maltrato" a un animal como igual de condenable que un maltrato análogo ejercido sobre un ser humano.
Se trata del hecho de que los derechos de los seres humanos a no sufrir maltrato han sido promovidos a lo largo de la historia mediante el mecanismo de la reciprocidad, pues no hemos de olvidar el elemento esencialmente contractual de todas las legislaciones. Al fin y al cabo, la sensación de "obviedad" y de "verdad profunda" que el contenido de un derecho puede producir en algunas personas cuando piensan en él no es un fundamento suficiente para que el tal derecho sea convertido en ley: para esto último, tienen que estar de acuerdo también quienes no lo consideran como tan evidente, o en quienes el convencimiento no llega a ser tan intenso como para disuadirles de lo adecuado de algunas posibles excepciones.
Así que los derechos humanos son, en definitiva, el resultado de un "pacto de no agresión y ayuda mutua": yo te respeto y te ayudo, a cambio de que tú me respetes y ayudes. El problema con respecto a los derechos de los animales no es la trivialidad de que éstos no pueden hacer, ni siquiera pensar, un pacto semejante con las personas, sino el hecho de que muchos seres humanos no tendrán interés en sellar "un pacto de no agresión a los animales" con los seres humanos defensores de los animales.
Es decir, aunque es cierto que el poder de nuestras neuronas espejo en hacer que nos compadezcamos del sufrimiento ajeno nos conduce a la solidaridad con otros seres, esta solidaridad está limitada por dos cosas: por la intensidad de nuestro compadecimiento (que, p.ej., es habitualmente mayor hacia los niños humanos que hacia las ratas, y hacia los miembros de nuestra familia que hacia otras personas), y por la fuerza de nuestros demás deseos. Así, yo puedo razonablemente esperar que mis congéneres firmen conmigo un pacto por el que me comprometo a no perjudicarles, a cambio de un compromiso igual por su parte, porque deseo intensamente no ser agredido por ellos, y el pacto es una forma de conseguirlo. Pero, en cambio, no tengo necesariamente un incentivo igual de fuerte para firmar un pacto de no agresión a los mosquitos con un jainista, pues no siento compasión por los insectos en la misma medida que él, y tengo interés en evitar las molestias que los mosquitos me producen.
3. NO ES POR SU CAPACIDAD DE SUFRIR POR LO QUE LOS SERES NOS MERECEN RESPETO.
El carroñeo nos parece una forma de alimentación moralmente aceptable (aunque poco higiénica, lo reconozco), salvo cuando los cuerpos que carroñeamos son humanos (eso sólo lo nos parecería admisible en casos de extremísima necesidad). Es decir, el cadáver humano nos parece más digno de respeto que el cadáver de un animal.
Pero, obviamente, ninguno de los dos cadáveres sufre absolutamente nada por el hecho de que nos alimentemos de él.
¿Qué tiene esto que ver con el toreo (veo que os estáis preguntando ya, ansiosillos), donde el problema moral fundamental se plantea precisamente porque el toro está vivo y sufre?
Pues tiene que ver porque el ejemplo de los límites morales del carroñeo nos señala hacia el hecho de que AQUELLO que nos hace experimentar respeto hacia los humanos NO ES si sufren o no, ni siquiera si tienen la capacidad de sufrir, sino alguna otra cosa (¿el qué?, no lo sé; imagino que algún efecto de nuestro cableado neuronal, que tiene que ver con el reconocimiento de nuestros semejantes), que nos hace distinguir entre "humanos-(y-por-lo-tanto-dignos-de-respeto-moral)" y "no-humanos-(y-por-lo-tanto-menos-dignos-de-respeto)". Es DESPUÉS de haber establecido esta distinción, que las consideraciones sobre QUÉ acciones o hechos suponen una "falta de respeto" entran en juego.
Por supuesto, esa intrincada maraña de cables y chips neuronales que nos hace experimentar emociones morales, puede ser modulada por el entorno, y, de hecho, podemos llegar a sentir una gran repugnancia por alimentarnos de animales con los que hemos estado jugando y a los que hemos cogido cariño (todo este tema me recuerda y reconfirma en la hipótesis de que el instinto moral procede evolutivamente del instinto de la náusea), como también hay casos de culturas que han instituido el canibalismo (aunque normalmente en ausencia de otras fuentes asequibles de proteínas, y rodeando el consumo de carne humana de unas prácticas protocolarias muy especiales), pero todo ello no obsta para que, en general, clasifiquemos a los animales como "posible comida" y a los humanos no, y por tanto, a los segundos como más merecedores de respeto que los primeros.
4. SI EL TOREO NO EXISTIERA, HABRÍA QUE INVENTARLO (RAWLS DIXIT).
Seguimos con la serie de argumentos en defensa del toreo. Hoy me voy a poner un poco rawlsiano. Como sabréis, el filósofo John Rawls es conocido por su criterio de justicia conocido como "la hipótesis de la posición original", o más popularmente, "el velo de la ignorancia": un sistema social, una ley, etc., son "justos", si se da el caso de que los aceptaríamos bajo el supuesto de que ignorásemos totalmente en qué puesto de la sociedad, o de la distribución de renta y riqueza, fuésemos a quedar una vez que se implementara dicho sistema, ley, etc. (No es que yo esté muy de acuerdo con este criterio como definición del concepto de justicia, pero creo que capta relativamente bien el modo en que nuestra mente funciona a la hora de clasificar las situaciones como justas o injustas).
En el caso del toreo, la pregunta rawlsiana sería más o menos la siguiente: si te fueras a reencarnar en tu próxima vida en algún animal no humano, ¿en cuál te gustaría reencarnarte?; o, un poco más sutil, ordenando a los distintos tipos de animales desde aquel en el que más te gustaría reencarnarte, a aquel en el que menos, ¿dónde colocarías a los toros de lidia, más bien hacia arriba, hacia abajo, o por el medio?
Y todavía más sutil: imagínate que haces dos clasificaciones de animales como la de la última pregunta: una suponiendo que existe el toreo, y otra suponiendo que no existe. Ante estas dos ordenaciones, el malévolo croupier que organiza el cotarro de la "posición original" te hace la propuesta siguiente: si eliges la clasificación en la que existe el toreo, te tocará ser un toro de lidia (no es seguro que te toreen; tienes tantas posibilidades de ser toreado como las que tienen de hecho los toros individuales, pues no todos ellos acaban en una plaza); si eliges la clasificación en la que no existe el toreo, tienes la misma probabilidad de acabar siendo cualquiera de los animales de la clasificación. Ante estas dos opciones, ¿elegirías la lista de animales con toreo (y acabarías siendo un toro)?, ¿o elegirías la otra lista (y podrías acabar siendo un animal de cualquiera de los otros millones de especies)?
Lo relevante para hacer esta elección es pensar cómo es de apetecible la vida de cada tipo de animal. Naturalmente, lo importante no es cómo nos parece a nosotros de apetecible esa vida si siguiéramos teniendo nuestras propias preferencias, sino cómo es de apetecible desde el punto de vista del animal. Conviene recordar que la principal causa de muerte de los herbívoros es el ser cazados y devorados (lo que, normalmente, no es mejor que ser toreado, con la diferencia de que se pasan la vida huyendo de los cazadores y peleando con ellos... hasta que la última vez). La principal causa de muerte de los carnívoros, es, por el contrario, el HAMBRE (una vida buscando jodidamente cosas para comer, a menudo sin éxito, y al final morir por una dolorosa infección provocada por una pelea o un accidente o una enfermedad, o de pura inanición, no me parece nada envidiable). En cambio, el toro de lidia vive sin preocupaciones, con toda la comida que pueda querer, sin enemigos, y todo a cambio de unos breves minutos de pelea (peleas sangrientas, por cierto, que no dejarían de darse si los toros vivieran una vida salvaje, tanto contra los depredadores como contra otros machos).
En mi caso, yo no sé si elegiría la vida del toro para mi próxima reencarnación, pero sí que estoy seguro de que la colocaría entre las primeras (de entre los varios millones de posibles variantes). Y en la elección propuesta por el croupier malévolo, casi estoy seguro de que elegiría la lista con toros de lidia que la otra. Esto último es lo más importante: la vida (típica) de un toro de lidia me parece más aceptable que la vida (típica) de un animal; eso significa que, si creásemos la institución del toreo en un mundo en el que esta institución no existiera, estaríamos aumentando el bienestar de los animales.
Y aquí no vale el contraargumento de que "estaríamos aumentando el bienestar de unos animales a costa del sufrimiento de otros", porque es la introducción de cierto tipo de animales -o un cambio en su modo de vida y de muerte- la que aumenta el bienestar medio de todos ellos, es decir, lo que estamos haciendo es aumentar el bienestar medio de los animales, aumentando el bienestar de una de sus especies o razas; en realidad, lo que hacemos es aumentar el bienestar medio de la mayoría de los miembros de esa especie -el toro de lidia-, proporcionándoles una larga vida muy cómoda, a cambio de un rato de sufrimiento a algunos de los miembros de la especie, sufrimiento que (¡incluso considerando sólo el rato de la lida!) NO ES MAYOR que el que esos animales tendrían ocasionalmente en una "vida salvaje".
Por lo tanto, puesto que la institución del toreo incrementa el bienestar de los animales (con respecto a la situación en la que no existiría el toreo), se sigue que es justa la existencia del toreo.
(*) Jesús Zamora Bonilla. Catedrático de Filosofía. Vicerrector de Planificación y Asuntos Económicos de la UNED. Director del postgrado en Periodismo científico y comunicación científica. Junio/2010. |
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Caminante Walker Caballero de la Orden del Dragón y Gea
Registrado: 02 Sep 2006 Mensajes: 184
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Publicado: Vie Jul 30, 2010 20:37 pm Título del mensaje: |
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Hola.
La tremenda hipocresía de los políticos catalanes les hace valerse de cualquier cosa para distraer al personal y conseguir votos de personas que no tienen ni idea de lo que son estos señores.
No han prohibido los corre bous ni la matanza del cerdo ni la caza en la que se matan montones de animales para divertirse.
Barcelona es la única capital de España que ha tenido tres plazas de toros, las Arenas, hoy un centro comercial, la monumental, y una plaza en la barceloneta que no se como se llamaba.
No me gustan las corridas de toros, y puedo decirlo porque yo si que he ido a verlas.pero reconozco que si las corridas de toros desaparecen con ellas desaparecerán los toros de lidia ya que esta reza no sirve para nada al ser humano, y con ella montones de puestos de trabajo.
Los seres humanos no comemos toro de lidia, comemos buey que es un toro castrado ( pero eso no es inhumano, privar a un animal de su condición no le hace sufrir) .
En fin los toros se han prohibido porque representan para estos señores a España, y a cambio nos han dado como representación de la cultura Catalana al burro, cosa que merecemos por no sacarlos de sus sillones.
Saludos virtuales.
Caminante.  |
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Alfredo Blanco Caballero de la Orden del Dragón y Gea
Registrado: 16 May 2008 Mensajes: 1154
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Publicado: Sab Jul 31, 2010 09:23 am Título del mensaje: |
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| Un saludo cordial Caminante, me alegro mucho de tu participación en este hilo. Sólo puedo decir que te doy la razón en todo lo expuesto por ti, aunque siento mucho que no te gusten las corridas de toros, te pierdes un espectáculo cultural y artístico muy profundo y formidable (ya penetraré en el tema con más tiempo). Para comprender hay que aprender y es necesario un aprendizaje y comprensión para poder degustar, sobre todo lo que está fuera de época, hay espectáculos que de ser populares en otros tiempos, (como puede ser la ópera) se han convertido en exclusivos de un público culto y entendido, creo que con el tiempo eso le pasará al toreo, se limitará a ciertas plazas de primera categoría para públicos cultos y exigentes que puedan apreciar su magnitud. |
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