EL LOBO FEROZ: ‘La Gran Sustitución’

Asisto, atónito, a lo que pasa “en este país”, como dicen los ‘tertuliasnos’, y en el resto de ese continente, hoy en ruinas, que ya no es Europa, sino ‘Eurabia’. Cuentan que en 1974 el presidente argelino Boumédiène lanzó este vaticinio: “Día vendrá en el que millones de seres humanos abandonarán el hemisferio sur para ir al hemisferio norte. Y no irán a él como amigos, pues su propósito será el de conquistarlo. Serán sus hijos, y no ellos, quienes lo conquisten. El vientre de nuestras mujeres nos dará la victoria”. Se trata, probablemente, de una frase apócrifa, más no por ello menos atinada en lo que a su dimensión profética se refiere. En África, a comienzos del siglo XX, vivían cien millones de personas. Hoy se ha multiplicado por diez esa cifra y se calcula que dentro de 35 años se hacinarán allí entre dos mil y tres mil millones de almas. No hay que ser Nostradamus para adivinar lo que nos espera. ¿Se ha vuelto loca la Merkel? No, qué va. Necesita mano de obra barata para financiar lo que Hitler no consiguió: apoderarse de Europa, digo, de ‘Eurabia’. ¿Se ha vuelto loco el Señor de las Mil Guerras condecorado con el Nobel de la Paz? No, qué va. Lo que quiere es socavar Europa, digo, ‘Eurabia’ para que su país sea el único gallito en el corral de lo que otrora fuese Occidente. ¿Se han vuelto locos los que censuran desde la grillera de las tertulias, las bancadas de la oposición e, incluso, las poltronas del Gobierno a quienes dicen cosas tan sensatas como las dichas por Jorge Díaz Fernández, Maroto y, en el programa de Ferreras, el impagable Jorge Verstrynge? No, qué va. Son catequistas de ese Papa alumno de Perón que todos los días peca contra el Dogma. Excomúlguenlo. ¿Es fascismo, xenofobia, islamofobia o sentido común suponer que en la cresta y en el vientre de las olas de refugiados surfean predicadores del yihadismo, terroristas de gatillo fácil y descuideros de la inmigración ilegal? ¿Será cierta la especie de que el padre de Aylan llevaba tres años viviendo en Turquía, es un traficante de carne humana y se hizo a la mar egea, en vez de poner rumbo a Canadá, porque en Alemania le iban a arreglar los piños? ¿Llevan razón quienes sostienen que sólo en su lugar de origen cabe atajar la catástrofe? Pues entonces que devuelvan el poder a Al Asad. Es la única salida. Si la OTAN interviene, tendremos guerra mundial.

Fernando Sánchez Dragó, El Mundo, 14/09/2015.