EL LOBO FEROZ: ‘Disidencias’

Hace treinta y cinco años fundé en ‘Diario 16’, con la venia y el apoyo de su combativo director, un suplemento de libros y lo llamé como hoy se llama esta columna. Me he acordado de aquella iniciativa hace unos minutos, cuando hojeaba la prensa en busca de carne roja cocinada al dente en la que hincar la pluma. Y lo he hecho porque, una vez más, al leer lo que mis colegas escribían, cobraba yo conciencia ‘croce’ e ‘delizia’ de seguir siendo un disidente. No lo digo para ponerme moños, sino porque no estaba de acuerdo con casi ninguno. ¿Disidencia? Independencia. Citaré sólo un par de ejemplos…

Disiento, como cabe imaginar, de todas y cada una de las majaderías que la alcaldesa de Barcelona ha ido soltando desde que irrumpió en el ‘Ajuntament’, pero suscribo la exclamación de ‘¡Marchaos!’ dirigida a los turistas que tan acerbos reproches ha generado en quienes todo lo subordinan a la puta economía. Es el mío un gesto disidente de defensa propia. ¿Cómo no voy a estar de acuerdo con esa petición si los turistas han destruido cuanto en el mundo, y en Barcelona, siempre amé?

Pero ya volveré sobre el asunto. Hoy lo pospongo para disentir de casi todos, e incluso de la línea editorial de este periódico, en lo relativo a la tormenta de verano provocada por el encuentro entre Díaz Fernández y Rato. Nunca pensé que algún día me vería constreñido a prestar atención a una noticia tan carente de pulpa, chicha y uasabi como ésa. ¡Ya son ganas de matar no moscas a cañonazos, sino cañonazos con moscas! Infame, cínico, hipócrita electoralismo… Leo, entre otras estupideces, que un tal Feliu Guillaumes ha dicho, tras la comparecencia de don Jorge, que “el ministro no nos toma por tontos, sino por idiotas, pues nadie puede creerse las explicaciones que ha dado”. ¿Nadie, señor don nadie? ¡Pues aquí tiene un idiota, porque yo me las he creído! ¿Por simpatía ideológica? No. Por ser de cajón. Si las hubiese dado la Colau, diría lo mismo que estoy diciendo. Por cierto: tonto e idiota son adjetivos sinónimos. Consulte el diccionario. Lo único significativo y hasta crucial en tan inane revuelo es la evidencia, subrayada por Arcadi (el muy cabrón se me ha adelantado), de que Twitter es una peligrosísima herramienta de linchamiento y de que España, por culpa de las redes mal llamadas sociales y de las fobias de los indígenas, parece el escenario de uno de esos westerns en los que los vecinos salen a la calle con una soga en la mano.

Fernando Sánchez Dragó, El Mundo, 17/08/2015.