Hasta aquí he llegado

Fernando Sánchez Dragó en laSexta Noche

Tolle, legge…

San Agustín tenía razón. Abres un libro al azar y te topas con algo que alude a ti y, a veces, te cambia la vida.

Miseria y compañía, 18º volumen del Salón de pasos perdidos (Pre-Textos), de Andrés Trapiello… Me lo entrega su autor, lo hojeo precipitadamente, pues no hay obra literaria que año tras año estimule con más urgencia mi apetito de lector, y mis ojos se posan, como banderillas puestas al quiebro, en una frase de la página 232. Dice: “Me gusta pasármelo bien leyendo, pero no leo para pasármelo bien. Y si al final de un libro sólo me lo he pasado bien, aborrezco ese libro (como un pájaro el nido) y me aborrezco yo”.

Sabido es que el Pisuerga pasa por Valladolid y que tan inocente circunstancia geográfica actúa a menudo como el famoso “efecto mariposa”.

La frase de Trapiello, que no suscribo en su literalidad, aunque sí en su arremetida contra quienes creen que la máxima función de la literatura es la del entretenimiento, me lleva a pensar en qué es lo que en la vida -en mi vida- más aborrezco.

No tardo en encontrar respuesta: lo que más a disgusto hago, por no decir lo único que de verdad he hecho a disgusto a lo largo de siete décadas en las que casi todo lo he hecho a gusto, es ir a la tele o a la radio para participar en debates de contenido político. No hablo de los que no lo tienen: libros, viajes, aventuras, amores, religión, historia, psicología, filosofía, salud, ideas y cosas así.

¿Y eso por qué? Pues porque la política y la economía, que es su hermana gemela y su pez piloto, no me interesan (sobre todo si se refieren a España y sus noticias son de actualidad); y al no interesarme, carezco de información (apenas leo o escucho lo que a ellas se refiere); y al no estar informado, carezco de opinión.

Verdad es que una vez a la semana, en mi columna de El Mundo impreso, el Lobo Feroz suele hincar sus colmillos en la carnaza de la res pública, pero eso son gajes de la preceptiva y del oficio. Un juego, un desahogo, una travesura para calentar los músculos de la gramática, de la semántica y del léxico. Buscará en vano quien busque política en mi obra literaria. Fuera de ella y de mi vida oculta, nada me refleja ni me importa.

Créanme… Resulta sumamente molesto ir a sitios -las dichosas tertulias, los famosos debates- donde pretenden que pontifiques sobre asuntos que desconoces, que no te interesan, que te aburren, y en los que, encima, todo está calculado para que no puedas decir lo que piensas -¡sé breve, sé breve, sé breve! ¡Qué manía!-, si es que piensas algo, o acabas, incluso, diciendo lo contrario de lo que piensas.

Es lo que la suegra de una amiga mía llama “el síndrome de la escalera”: cuando te vas del programa camino de la calle, de escalón en escalón, lo haces con mala conciencia, arrepentido, avergonzado, amargado, cabreado, recriminándote tanto por lo que has dicho como por lo que no has dicho. ¡A saber lo que es peor!

No creo que los participantes en esas tertulias, empezando por mí, sean en la vida normal tan previsibles y monótonos como parecen, pero sí creo que se convierten en tertuliasnos (con ese intercalada) ciegos que tiran y tiran de los mismos cangilones de la misma noria cuando acuden a ellas.

Y yo, como digo, también.

¿Por qué, entonces, van ellos?

Por dos motivos: dinero y vanidad. No se me alcanzan otros. Por idealismo y ganas de cambiar el mundo, desde luego, no. Tan ingenuos no son.

¿Por qué voy yo? Sólo por dinero -la vanidad, a estas alturas, me la sopla, y en cuanto a lo de cambiar el mundo, ¡venga ya!-, pero con dos agravantes…

Uno: antes, por lo menos, pagaban decentemente. Ahora dan cuatro perras. ¡Si seré bobo!

Y otro: llevo media vida sosteniendo, como lo aconseja la Baghavad Gîta, que las cosas deben hacerse por ellas mismas y no por sus frutos. Nunca, que recuerde, he hecho algo sólo por dinero, aunque éste, en muchas ocasiones, haya venido aparejado. Bien está así, cierto, pues de algo hay que vivir, pero a condición de que no sea ése el móvil principal de nuestra conducta, sino un simple efecto secundario.

O, como los tertuliasnos y sus rémoras -los políticos, los economistas y los sociólogos- dicen, un daño colateral.

Pues muy bien: se acabó (gracias, Trapiello). Hasta aquí he llegado, pero de aquí no pasaré.

Nunca volverán a verme, excepción hecha de El gato al agua, y aun eso por poco tiempo, en ningún debate de contenido político. En otro tipo de programas, sí… En el de Iker Jiménez, en el de Luis Herrero o en el de Manolo Hache, por poner tres ejemplos, a los que ya voy y, si me invitan, seguiré yendo. Pero allí no se habla de política, sino, respectivamente, de misterios, de las cosas de la vida y de libros, y me siento cómodo.

-¿Y al de Isabel Gemio, Dragó?

-Depende. Si sigue empeñada en que tratemos asuntos de actualidad política… Ya se verá.

La decadencia del mundo arranca del momento en que el hombre inventó la polis y Aristóteles se sacó de la manga o de la minga la pepla ésa de que el descendiente del mono es zoon politikon. ¡A otro chimpancé con ese plátano!

Publicado en Dragolandia, elmundo.es, 17 mayo 2013


Publicado en: ...el 27 Mayo 2013 @ 12:02 Comentarios (11)

11 comentarios

  1. A 27 Mayo 2013 @ 16:22 Publicado en "El País" dijo:

    ¿Aznar vuelve o devuelve?

    Juan José Millás

    Sabemos por Groucho Marx que se puede salir de la nada y llegar, a base de trabajar y trabajar, a la más profunda de las miserias. Pero no tenemos ni idea de cómo se da el salto de referente a desreferente. A lo mejor no se da una vez, sino a plazos, como en las carreras de obstáculos. Empieza uno disfrazándose de Cid Campeador y acaba con los pies encima de la mesa, imitando a Bush en una escena digna de Zelig, la película de Woody Allen en la que el protagonista, un tipo inseguro, se transforma literalmente en la persona que tiene al lado para pasar inadvertido. Lo que parecía sin embargo una solución a su complejo de inferioridad, multiplica el problema, ya que, en vez de confundirse con el paisaje, acaba destacando en él más que una gota de semen en una sotana.

    Significa que cuando Aznar se disfraza de Cid Campeador en medio de Castilla, dejas de ver Castilla, por mucho lugar que ocupe en la foto o en la historia, pues todas tus energías mentales se desvían hacia el camaleón. No puedes dejar de observar a ese Cid de mirada mezquina, que parece sacado de una tienda de chinos, como no puedes dejar de mirar, en un terrario, al saurópsido escamoso que cambia su color natural, si lo tiene, por el del ambiente en el que se encuentra.

    ¿Creen ustedes que alguien obligó a Aznar a colocarse el yelmo de Rodrigo Díaz, que le cae como a un Cristo dos pistolas? ¿Creen que recibió órdenes de poner los pies sobre la mesa con ese gesto de borrachín que en un exalcohólico yanqui, con las neuronas destrozadas, podría pasar como idiosincrásico, signifique lo que signifique idiosincrásico, pero que produce lástima en un dirigente de la vieja Europa? ¿Creen que alguien le puso una pistola en el pecho para aparecer en la fotografía de las Azores con ese rizo de superhéroe, cuando lo que se estaba fraguando era un asunto de villanos, una historia de criminales natos que ha provocado más de cien mil muertos entre la población civil de Irak? ¿Creen que alguien sugirió al expresidente que hiciera la peineta en la universidad de Oviedo para adaptarse al supuesto desenfado de una atmósfera estudiantil? ¿Creen que montó sin darse cuenta, por mero amor paterno-filial, esa boda esperpéntica, llena de gánsteres, sobre la que dentro de un siglo se continuarán escribiendo sainetes? ¿Creen que un asesor de imagen le aconsejó la utilización del acento tejano en aquella histórica rueda de prensa posterior a su reunión con Bush?

    En absoluto, todo lo hizo voluntariamente, estimulado por un ardor colérico, para tapar ese agujero lleno de ruido y furia de su psique, el agujero donde en otros se halla la identidad. Si no soy capaz de ser Aznar, se dijo, seré el Cid Campeador, seré George W. Bush, incluso seré Berlusconi (lleva un tiempo intentándolo), cualquier cosa antes que soportar este vacío que ni el bigote primero, ni los abdominales después o los pectorales más tarde han logrado ocultar a los otros y a mí mismo. Un problema esto de no gustarse, se lo digo a ustedes por experiencia propia. Yo mismo daría cualquier cosa por ser otro, aunque no encuentro el interruptor del cambio. Quiere decirse que soy la primera desreferencia de mi vida al modo en que otros son alérgicos a la propia caca. Y perdón por esta incursión subjetiva, de orden personal, en un texto de carácter científico.

    Referentes y desreferentes, decíamos. Desde lo de Aznar en Antena 3, donde, transformado miméticamente en su perro, cogió a Rajoy por el cuello y no lo soltó ya el resto la noche, muchos militantes del PP, no sabiendo qué opinar, por si Aznar vuelve, o qué desopinar, por si devuelve, se limitan a afirmar que el expresidente es una referencia.

    — José María Aznar es una referencia en el partido.

    La frase compromete poco. Se puede decir de cualquiera que haya salido tres o cuatro veces en la tele. Se puede decir de Bárcenas, de Blesa (que intenta ser el Zelig de Aznar, aunque no le llega), se puede decir hasta de Urdangarin, que hacía con su señora muchos chistes sobre el expresidente.

    — Urdangarin es un referente.

    — Referente de qué.

    — Ahí es donde usted me ha pillado, solo pretendía ser amable.

    Quiere decirse que cuando se afirma de alguien que es una referencia conviene añadir un complemento, de otro modo podría interpretarse como que en realidad se ha querido expresar lo contrario. En efecto, Urdangarin, de ser una referencia, sería de carácter negativo, en otras palabras, una desreferencia. Si lo único que son capaces de predicar de Aznar en el PP es que es una referencia, así, a secas, mal asunto. Significaría que, a lo largo de la carrera de obstáculos que ha constituido su vida, reflejada en un álbum de fotos que da vergüenza ver, ha devenido de referente en desreferente. Por no decir que, habiendo salido de la nada, ha llegado, a base de trabajar y trabajar, a la más profunda de las miserias.

  2. A 27 Mayo 2013 @ 16:42 lagai dijo:

    impresionante Juan jose Millas,no se puede describir mejor aun arrogante, patético al que muchos habéis dado rango de superhéroe.
    En cuanto a al texto de nuestro amigo,podría trasladar cierto amago de humildad,dudar de uno mismo es un rango que se acerca bastante a ello, pero como de costumbre tu discurso esquizofrénico; me voy de las tertulias pero de “mentiras”, me quedo en Intereconomía con mis amiguitos que no me harán mucho daño, aprte de haber quedado manifiestamente claro que lo que opionas y los temas que se tratan te la traen al pairo, lo único que te interesa es el dinero. Entonces haga usted el favor de contestarme a una “preguntita” ¿CÓMO COJONES QUIERES QUE SE TE TOME EN SERIO?

  3. A 27 Mayo 2013 @ 21:28 Augusto de la Torre Casas dijo:

    Como me dijo un amigo que de vez en cuando te lee: Dragó se lo pasa despotricando de todo eso que dice odiar pero de lo que vive y vive muy bien. Bueno, el que lo desee, pero por favor, no digas más que vas a hacer lo que no vas a hacer. Saludos,

    Augusto Lázaro

  4. A 28 Mayo 2013 @ 00:22 olia dijo:

    menos mal que quedan escritores de verdad, bravo Millas. Dragó hace tiempo que dejo de ser fuente para convertirse en desagüe

  5. A 28 Mayo 2013 @ 10:40 Publicado en "El Plural" dijo:

    Graciano Palomo: Su “síndrome napoleónico” hace que Aznar crea sus propias mentiras.

  6. A 28 Mayo 2013 @ 14:20 Arena dijo:

    Bueno, bueno… En los toros, en el callejón (ni más ni menos) con la reciente ganadora de uno de los muchos premios limpios de este país y con la Sra. Mariño recién llegada de Monterrey como quien dice… ¿celebrando Sr. Dragó la amistad? ¿Para cuándo un premio para la niña Ayanta?

  7. A 28 Mayo 2013 @ 14:25 Arena dijo:

    http://www.larazon.es/detalle_opinion/noticias/2438619/lobo#.UaSQV9ikPKc

  8. A 28 Mayo 2013 @ 14:36 Arena dijo:

    ¡Ojo! Monterrey en Méjico…

  9. A 28 Mayo 2013 @ 14:37 Arena dijo:

    No Monterrei (de los vinos) ni nada de eso… el Monterrey de Méjico.

  10. A 28 Mayo 2013 @ 14:37 Arena dijo:

    http://afp.google.com/article/ALeqM5gguHKvsiZuOhub5Y3UqjIg61hiPA

  11. A 28 Mayo 2013 @ 14:38 Arena dijo:

    Un día de estos lo pruebo: http://afp.google.com/article/ALeqM5gguHKvsiZuOhub5Y3UqjIg61hiPA


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