Sol naciente

Claves para entender un conflicto…

Mishima vivía en un chalet de estilo occidental. Michael Random visitó al novelista y, sorprendido, exclamó: “¡En esta casa no hay nada japonés!” Su interlocutor, sonriendo, dijo: “Todo lo que en ella no se ve es japonés”. Random volvió a Francia y escribió un libro titulado “Japón, la estrategia de lo invisible”.

Mover las sombras es la técnica adecuada cuando el guerrero no logra adivinar las intenciones del enemigo. Lanzaremos entonces una ofensiva de tanteo para observar cómo reacciona y, según lo haga, elaboraremos la línea de acción”. Lo escribió el samurái Mushasi en El libro de los cinco anillos.

La ceremonia del té transcurre en el interior del sukiya, espacio de meditación delimitado por cuatro ideogramas: wa (armonía), kei (respeto), yaku (quietud) y sei (pureza).

La diosa solar Amaterasu entregó al padre del primer emperador del país tres objetos: una daga, un espejo y una joya. La joya y la daga han desaparecido. El espejo se conserva en el santuario de Ise. Sólo el sumo sacerdote y el emperador tienen el privilegio de contemplarlo. Ningún otro japonés puede ver su rostro reflejado en el azogue, pero todos saben que bajo él centellea la energía, el calor y la luz del sol naciente.

En el shintoísmo hay miles de dioses. Amaterasu, enfadada, se encerró en una gruta cuyo acceso selló con una roca. La luz desapareció de la tierra. Sus congéneres, para que volviera a amanecer, armaron barullo alrededor de la gruta y colocaron frente a ella otro espejo. Amaterasu, curiosa, se asomó, y vio su rostro, que era el del sol, reflejado en él.

El primer cuento publicado por Tanizaki, patriarca de la moderna narrativa japonesa, se titula Shisei (en español Tatuaje) y es una obra maestra. Precisamente eso, una obra maestra del arte de tatuar, era lo que el protagonista del relato soñaba con hacer algún día bajo la piel de la mujer más hermosa de Tokio. Al cabo la encontró y… “La muchacha dormía plácidamente. Seikichi tenía todos sus instrumentos dispuestos para el tatuaje, pero se quedó extasiado ante aquella misteriosa belleza. Pensaba que no se cansaría nunca de contemplarla aunque tuviera que permanecer inmóvil para siempre. Al igual que los menfitas habían embellecido la tierra egipcia con sus pirámides y esfinges, iba él a embellecer aún más, desde su fondo, la impoluta piel de aquella joven”.

China no pasará. Cierro filas con Japón. ¡Banzai!

Publicado en “El lobo feroz”, El Mundo, 1 octubre 2012.


Publicado en: ...el 27 Octubre 2012 @ 00:31 Comentarios desactivados

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